La historia

Intención comunista


El intento comunista, también conocido como el levantamiento rojo de 35 o levantamiento comunista, fue un intento de golpe de estado contra el gobierno de Getúlio Vargas. Fue dirigido por el Partido Comunista de Brasil en nombre de la Alianza Liberadora Nacional, tuvo lugar en noviembre de 1935 y fue rápidamente contrarrestado por las Fuerzas de Seguridad Nacional.

Entusiasmado con la composición política europea posterior a la Primera Guerra Mundial, en la que dos frentes competían por el espacio (fascismo y comunismo), dos movimientos políticos surgieron en Brasil con estas mismas características.

En 1932, bajo el mando del político paulista Plínio Salgado se fundó la Acción Nacional Integralista, de naturaleza fascista. Desde la extrema derecha, los integralistas lucharon fervientemente contra el comunismo.

Paralelamente a la campaña integralista, el Partido Comunista Brasileño (PCB) impulsó la fundación de la Alianza Liberadora Nacional, un movimiento político radicalmente opuesto a la Acción Nacional Integralista.

La ANL, creada en 1935, defendió los ideales comunistas y sus propuestas fueron más allá de las defendidas por el PCB, tales como:

  • Falta de pago de la deuda externa;
  • La nacionalización de empresas extranjeras;
  • La lucha contra el fascismo;
  • Reforma agraria;

El 5 de julio de 1935, cuando se celebraron los levantamientos tenentistas, Luis Carlos Prestes lanzó un manifiesto de apoyo a la ANL, en el que alentó una revolución contra el gobierno. Este fue el detonante para que Getúlio Vargas decretara la ilegalidad del movimiento, además de arrestar a sus líderes.

Con el decreto de Getúlio Vargas, se puso en práctica el plan para hacer una revolución.

La acción fue planeada dentro de los cuarteles y los militares simpatizantes del movimiento comunista comenzaron las rebeliones en noviembre de 1935 en Natal, Río Grande del Norte, donde los revolucionarios llegaron al poder durante tres días. Luego se extendió a Maranhão, Recife y finalmente a Río de Janeiro el 27.

Sin embargo, los revolucionarios fracasaron en su organización. Los disturbios ocurrieron en diferentes fechas, lo que facilitó las acciones del gobierno para dominar la situación y frustrar el movimiento.

A partir de este episodio, Vargas decretó un estado de sitio y comenzó una fuerte represión contra los involucrados en la intención comunista. Luis Carlos Prestes fue arrestado, así como varios líderes sindicales, militares e intelectuales también fueron arrestados o se les revocaron sus derechos.

La ANL no se dio cuenta de sus planes y la intención comunista no desestabilizó al gobierno de Getúlio Vargas. El incidente comunista terminó siendo utilizado como una excusa, porque en ese momento, el gobierno plantó la queja de un plan comunista, el Plan Cohen, que amenazaba el orden institucional, permitiendo el golpe de estado que originó el Estado Novo en 1937.