La historia

La carta de Pero Vaz de Caminha (parte 8)


Estuvieron así con nosotros hasta que terminó la comunión, después de lo cual estos religiosos y sacerdotes y el Capitán se comunicaron con algunos de nosotros.

Algunos de ellos, porque el sol era genial, cuando estábamos en comunión, se levantaron, y otros se pararon y se quedaron. Uno de ellos, un hombre de cincuenta o cincuenta y cinco, permaneció allí con los que quedaron. Y cuando estábamos así, reunieron a los que estaban allí, y llamaron a otros. Y así, caminando entre ellos hablando, les hizo señas con el dedo hacia el altar y luego señaló con el dedo al cielo, como para decirles algo bueno; y lo tomamos de esa manera.

Cuando terminó el servicio, el sacerdote se quitó la prenda de arriba y se puso blanco; Entonces subió con el altar a una silla. Allí nos predicó desde el Evangelio y los Apóstoles, cuyo día es hoy, tratando al final de la predicación con su búsqueda tan santa y virtuosa, que aumentó nuestra devoción.
Estos, que siempre han estado predicando, se pararon mientras lo mirábamos. Y eso, lo que digo, llamó a algunos que vinieron allí. Algunos vinieron y otros se fueron. Y cuando terminó la predicación, ya que Nicholas Rabbit traería muchas cruces de estaño con crucifijos, que le quedaron de la otra venida, fue bueno que arrojara cada una alrededor de su cuello. Entonces el padre Fray Henry se sentó al pie de la Cruz, y allí, uno por uno, tiró su corbata al cuello, primero haciéndola besar y levantar las manos. Muchos llegaron a esto; y los echaron a todos, que fueron obra de cuarenta o cincuenta.

Terminado esto, fue más de una hora después del mediodía, llegamos a los barcos a comer, trayendo al Capitán con él que hizo el espectáculo al altar y al Cielo y a su hermano con él. Le hizo un gran honor y le dio una camisa morisca y la otra una camisa de otro.
Y como nos pareció a mí y a todos, estas personas mueren para ellos nada más que para ser cristianos, sino para entendernos, porque de esta manera tomaron lo que nos vieron hacer, como a nosotros mismos, donde nos pareció que no había idolatría. , ni la adoración tienen. Y creo que si Su Alteza aquí envía a quienes caminan entre ellos más lentamente, todos se convertirán en el deseo de Su Alteza. Y así, si viene alguien, asegúrese de venir y el clero inmediatamente para bautizarlos, porque para entonces tendrán más conocimiento de nuestra fe, por parte de los dos exiliados, que están aquí entre ellos, que ambos hoy también compartieron.

Entre todos los que vinieron hoy, vino solo una joven que siempre estaba en misa y se le dio un paño para cubrirse. Lo rodean ellos mismos. Pero cuando se asentó, no tenía memoria de extenderlo bien para cubrirse. Entonces, Señor, la inocencia de estas personas es tal que la de Adán no sería mayor que la vergüenza.

Ahora vea a Su Alteza si quien vive en tal inocencia se convertirá o no, enseñándoles lo que pertenece a su salvación.

Después de esto, fuimos ante ellos a besar la Cruz, nos despedimos y vinimos a comer.

Creo, Señor, que con estos dos marginados hay dos muchachos de cabina más, que esta noche salieron de este barco en el ataúd, huyeron a tierra. Ya no vinieron. Y creemos que se quedarán aquí, porque por la mañana, complaciendo a Dios, partimos de aquí.

Esta tierra, Señor, me parece que desde el extremo sur que vemos hasta el extremo norte desde el que hemos visto desde este puerto, será tal que habrá veinte o veinticinco leguas por costa. Tiene, a lo largo del mar, en algunas partes grandes barreras, rojo, blanco; y la tierra sobre todo el suelo está llena de grandes matorrales. De extremo a extremo, es toda la playa de Parma, muy chã y muy hermosa.

Desde el bosque nos pareció, vista al mar, muy grande, porque, para extender los ojos, no podíamos ver sino aterrizar con arboledas, eso nos pareció muy largo.

En ella, hasta ahora, no hemos sabido que haya oro, ni plata, ni nada de metal o hierro; Ni siquiera lo vimos. Pero la tierra en sí es de muy buen aire, tan fría y templada como las de Entre Douro y Minho, porque en este momento el
pensamos como los de allí.

Las aguas son muchas; Sin fin. Y de tal manera es gracioso que, deseando disfrutarlo, se le dará todo lo que contiene, por el bien de las aguas que tiene.

Pero la mejor fruta que se puede hacer allí me parece salvar a estas personas. Y esta debe ser la semilla principal que Su Alteza debería sembrar en ella.

Y que ya no tendría que tener aquí esta posada para esta navegación de Calicut, sería suficiente. Cuando hay más disposición para cumplirlo y hacer lo que Su Alteza desea, es decir, la adición de nuestra santa fe.

Y de esta manera, Señor, doy Tu Alteza aquí de lo que he visto en tu tierra. Y si me he estirado un poco, ella me perdona, porque el deseo que tenía, de decírtelo a todos, me hizo ponerlo para el niño.

Y dado que, Señor, es cierto que, en esta posición que llevo, como en cualquier otra cosa de su servicio, Su Alteza debe estar muy bien servida de mí, le pido que, al hacerme una misericordia única, enviaré desde la isla de Santo Tomé a Jorge de Osorio, mi yerno, que recibiré de ella con gran misericordia.

Beso las manos de su alteza.

Desde este puerto seguro, su isla de Vera Cruz, hoy viernes, primer día de mayo de 1500.

Pero Vaz de Caminha

Video: A Carta de Pêro Vaz de Caminha. Fol. 8 e Fol. 8 v. (Junio 2020).