La historia

Líderes de conjuración bahianos


Entre los líderes del movimiento se encontraban los sastres João de Deus do Nascimento y Manuel Faustino dos Santos Lira (que solo tenía 18 años), así como los soldados Lucas Dantas y Luiz Gonzaga das Virgens.

Las calles de Salvador fueron tomadas por los revolucionarios Luiz Gonzaga das Virgens y Lucas Dantas, quienes comenzaron a hacer panfletos como una forma de obtener más apoyo popular e incitar a la rebelión. Los folletos difundieron pequeños textos y lemas basados ​​en lo que las autoridades coloniales llamaron "abominables principios franceses". El levantamiento de los sastres estuvo fuertemente influenciado por la fase popular de la Revolución Francesa.

La represion

La violenta represión metropolitana logró estancar el movimiento, que apenas comenzaba, arrestando y torturando a los primeros sospechosos. Gobernó Bahía en ese momento (1788-1801) D. Fernando José de Portugal y Castro, quienes le encargaron al coronel Alexandre Teotônio de Souza que sorprendiera a los rebeldes. Con las denuncias, los principales líderes fueron arrestados y el movimiento, que no se materializó, quedó totalmente desarticulado.

Durante la represión, se reportaron cientos de personas: militares, clérigos, funcionarios públicos y personas de todos los ámbitos de la vida. De estos, cuarenta y nueve fueron detenidos, la mayoría buscando abjurar de su participación, buscando demostrar inocencia.

Después del proceso del juicio, los más pobres como Manuel Faustino y Joao de Deus do Nascimento, Luiz Gonzaga y Lucas Dantas fueron condenados a muerte en la horca y fueron ejecutados en Largo da Piedade el 8 de noviembre de 1799. Otros, como Cipriano Barata, El teniente Hernogenes d'Aguilar y el profesor Francisco Moniz fueron absueltos. Los pobres Inacio da Silva Pimentel, Romão Pinheiro, José Félix, Inacio Pires, Manuel José y Luiz de França Pires fueron acusados ​​de participación "grave", de recibir cadena perpetua o degradación en África. Los elementos pertenecientes a la logia masónica "Cavaleiros da Luz" fueron absueltos dejando en claro que la pena por la condena correspondía a la condición socioeconómica y el origen racial de los condenados. La extrema dureza en condenar a los pobres, que eran negros y mulatos, se atribuye al temor de que se repitan las rebeliones de negros y mulatos que golpearon las Antillas al mismo tiempo.

Conclusión

El Conjuro bahiano no logró sus objetivos, pero podemos demostrar a través de él que en ese momento la población ya buscaba convertirse en una sociedad justa y tener sus derechos como ciudadanos.

El movimiento involucró a individuos de sectores urbanos y marginados en la producción de riqueza colonial, quienes se rebelaron contra el sistema que les impedía perspectivas de ascensión social. Su descontento se volvió contra la alta carga fiscal impuesta por la Corona portuguesa y el sistema de esclavos coloniales, lo que hizo que sus reclamos fueran particularmente inquietantes para las élites. La revuelta resultó en uno de los proyectos más radicales del período colonial, idealmente proponiendo una nueva sociedad igualitaria y democrática. Fue castigada brutalmente por la Corona de Portugal. Este movimiento, sin embargo, dejó profundas huellas en la sociedad soteropolitana, hasta el punto de que el movimiento emancipacionista estalló nuevamente en 1821, culminando en la guerra por la independencia de Bahía, que tuvo lugar el 2 de julio de 1823, formando parte de la nación que se había emancipado el día 7. Septiembre del año anterior, bajo el imperio de D. Pedro I.