La historia

Gobiernos militares en Brasil


Gobierno de Castello Branco (1964-1967)

Castello Branco, general militar, fue elegido por el presidente del Congreso Nacional de la República el 15 de abril de 1964. En su declaración, declaró defender la democracia, pero al comienzo de su gobierno, asumió una posición autoritaria.

Estableció elecciones indirectas para presidente, además de disolver los partidos políticos. Varios legisladores federales y estatales fueron despojados de sus mandatos, a los ciudadanos se les cancelaron sus derechos políticos y constitucionales, y los sindicatos recibieron la intervención del gobierno militar.

Bajo su gobierno, se instituyó el bipartidismo. Solo dos partidos podían operar: el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) y la Alianza Nacional de Renovación (ARENA). Mientras que el primero era de oposición, algo controlado, el segundo representaba a los militares.

El gobierno militar impone, en enero de 1967, una nueva constitución para el país. Aprobado ese mismo año, la Constitución de 1967 confirma e institucionaliza el régimen militar y sus formas de acción.

Gobierno de Costa e Silva (1967-1969)

En 1967, el general Arthur da Costa e Silva asumió la presidencia, luego de ser elegido indirectamente por el Congreso Nacional. Su gobierno está marcado por protestas y manifestaciones sociales. La oposición al régimen militar está creciendo en el país. UNE (Sindicato Nacional de Estudiantes) organiza, en Río de Janeiro, los Cien Mil Marchas.

En Contagem (MG) y Osasco (SP), las huelgas de los trabajadores paralizan las fábricas en protesta por el régimen militar.

La guerrilla urbana comienza a organizarse. Formados por jóvenes idealistas de izquierda, roban bancos y secuestran embajadores para recaudar fondos para el movimiento armado de oposición.

El 13 de diciembre de 1968, el gobierno promulgó la Ley Institucional Número 5 (AI-5). Este fue el más duro del gobierno militar, ya que retiró a los jueces, revocó los mandatos, socavó las garantías de hábeas corpus y aumentó la represión militar y policial.

Gobierno de la Junta Militar (31/8 / 1969-30 / 10/1969)

Ill, Costa e Silva fue reemplazado por una junta militar formada por los ministros Aurélio de Lira Tavares (Ejército), Augusto Rademaker (Armada) y Márcio de Sousa e Melo (Aeronáutica).

Dos grupos de izquierda, MR-8 y ALN secuestran al embajador de los Estados Unidos, Charles Elbrick. La guerrilla exige la liberación de 15 prisioneros políticos, un requisito logrado con éxito. Sin embargo, el 18 de septiembre, el gobierno promulgó la Ley de Seguridad Nacional. Esta ley decretó el exilio y la pena de muerte en casos de "guerra psicológica adversa o revolucionaria o subversiva".

A fines de 1969, el líder de ALN, Carlos Mariguella, fue asesinado por las fuerzas de represión en Sao Paulo.

Gobierno Medici (1969-1974)

En 1969, la Junta Militar elige al nuevo presidente: el general Emilio Garrastazu Medici. Su gobierno es considerado el más duro y más represivo del período, conocido como los "años principales". Crece la represión de la lucha armada y se pone en práctica una severa política de censura. Periódicos, revistas, libros, obras de teatro, películas, música y otras formas de expresión artística están censurados. Muchos profesores, políticos, músicos, artistas y escritores son investigados, arrestados, torturados o exiliados del país. DOI-Codi (Destacamento de Operaciones e Inteligencia y el Centro de Operaciones de Defensa Interna) actúa como un centro de investigación y represión del gobierno militar.

La guerrilla rural gana fuerza en el campo, especialmente en Araguaia. La guerrilla de Araguaia está fuertemente reprimida por las fuerzas militares.

El milagro economico

En el área económica, el país estaba creciendo rápidamente. Este período de 1969 a 1973 se conoció con la época del Milagro Económico. El PIB brasileño creció a una tasa de casi el 12% anual, mientras que la inflación fue cercana al 18%. Con inversiones nacionales y préstamos extranjeros, el país ha avanzado y estructurado una base de infraestructura. Todas estas inversiones generaron millones de empleos en todo el país. Se ejecutaron algunas obras, consideradas faraónicas, como la Carretera Transamazon y el Puente Río-Niteroi.

Sin embargo, todo este crecimiento tuvo un costo enorme y la factura debería pagarse en el futuro. Los préstamos extranjeros generaron una alta deuda externa según los estándares económicos de Brasil.

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