La historia

El imperio romano


Después de derrotar a Marco Antonio, Octavio recibió varios títulos que le dieron un gran poder. Finalmente, en el 27 a. C., el Senado le otorgó el título de Augusto, que significa consagrado, majestuoso, divino.

El período imperial, tradicionalmente, generalmente se divide en dos momentos:

  • Alto imperio: período en que Roma alcanzó un gran esplendor (se extiende hasta el siglo III dC)
  • Bajo imperio: fase marcada por crisis que condujeron al colapso del Imperio Romano (desde el siglo III hasta el siglo V).

Alto imperio

Augusto, durante su gobierno (27 a. C. a 14 d. C.), adoptó una serie de medidas destinadas a controlar los conflictos sociales, resolver problemas económicos y, por lo tanto, consolidar el imperio llevando a Roma a su cénit y viviendo un largo período de prosperidad y prosperidad. de relativa tranquilidad social, también conocida como Pax Romana. Esto fue posible porque el emperador Octavio abandonó la política agresiva de conquista, promovió la alianza entre la aristocracia y los caballeros (plebeyos enriquecidos) y aplacó al plebeyo con la política de "pan y circo" (anexo), que consistía en distribuyendo trigo a los pobres y organizando espectáculos públicos de circo.

Desde el gobierno de Augusto hasta los próximos dos siglos, el Imperio Romano, a través de conquistas militares, expandió aún más su territorio. Sus dominios se extendieron a Europa, Asia y África.

Las conquistas suministraron al imperio no solo riqueza y tierra, sino también esclavos, la fuerza laboral principal y todas las actividades, tanto económicas como domésticas.

La comunicación entre Roma, el centro del vasto imperio, y otras regiones estaba asegurada por la existencia de una extensa red de carreteras. De ahí viene el famoso dicho: "Todos los caminos conducen a Roma".

Las carreteras romanas, además de permitir la comunicación entre las diferentes regiones del imperio, facilitaron el movimiento de tropas y equipo militar, contribuyendo al éxito de las campañas.

Después de la muerte de Augusto (14 d. C.) hasta finales del siglo II, cuatro dinastías se sucedieron en el poder. Son ellas:

  • Dinastía Julius-Claudian (14-68): Con los emperadores Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, esta dinastía estaba vinculada a la aristocracia patricia romana. Característica principal de esta fase: los constantes conflictos entre el Senado y los emperadores.
  • Dinastía Flaviana (68-96): Con los emperadores Vespasiano, Tito y Domiciano, apoyados por el ejército, el Senado se presentó por completo.
  • Dinastía Antonine (96-193): Nerva, Trajano, Adriano, Antonio Pío, Marco Aurelio y Cómodo marcaron un período de gran brillantez en el Imperio Romano. Los emperadores de esta dinastía, excepto el último, buscaron adoptar una actitud conciliadora hacia el Senado.
  • Dinastía severa (193-235): Con Séptimo Severus, Caracala, Macrino, Heliogábalo y Severus Alexandre, se caracterizó por el comienzo de crisis internas y presiones externas ejercidas por diversos pueblos, presagiando el fin del Imperio Romano, desde el siglo III de la era cristiana.


Video: El Imperio Romano en 10 minutos (Octubre 2021).